Autor: Nuria Barbosa León | internet@granma.cu

17 de abril de 2021 11:04:30

Los trastornos sicológicos emanados de las conductas asumidas para evitar el contagio con la COVID-19 generan agotamiento, irritabilidad, ansiedad, depresión y desasosiego, según señalan expertos en el área de la sicología en diferentes publicaciones del tema.

Los trastornos sicológicos emanados de las conductas asumidas para evitar el contagio con la COVID-19 generan agotamiento, irritabilidad, ansiedad, depresión y desasosiego, según señalan expertos en el área de la sicología en diferentes publicaciones del tema.

La Organización Mundial de la Salud aconseja para estos casos asumir una dieta saludable, dejar el hábito de fumar, mantener rutinas de actividad física y recrear la salud mental con actividades apropiadas al carácter de las personas.

En un reporte de la Agencia Cubana de Noticias se definió el término de fatiga pandémica como el estado de agotamiento sicológico generado por las restricciones y precauciones adoptadas durante la pandemia, de ahí que se considere otra secuela del SARS-CoV-2.

El doctor en Ciencias Sicológicas Jorge Grau Abalo, jefe del Grupo Nacional de Sicología de la Salud del Ministerio de Salud Pública, explicó a la ACN que la COVID-19 implica adoptar estilos de vida diferentes, porque resulta imposible cambiar la incertidumbre que provoca, pero sí puede asumirse una nueva actitud ante ella.

«La hipervigilancia o el estrés mantenido por el temor a una posible infección con un virus que nadie ve, aunque todos saben que está ahí, tiene un impacto en el sistema endocrino e inmunológico y hace que las defensas del organismo disminuyan y sean más vulnerables ante la enfermedad u otras patologías», dijo el también profesor Titular de la Facultad de Ciencias Médicas Comandante Manuel Fajardo.

Por ello, el experto insistió en que la autorresponsabilidad y el autocuidado son fundamentales, además de mantener activas medidas como el uso correcto del nasobuco, la higienización frecuente de las manos y el distanciamiento entre personas.

Igualmente sugirió velar por mantener un buen estado anímico con actividades que entretengan y recarguen de energía positiva, entre ellas, practicar ejercicios, cantar, bailar, leer o ver películas y series.

También los profesionales de la Salud y aquellos que están laborando en la línea roja requieren de un monitoreo constante a su estado anímico para evitar manifestaciones de cansancio extremo, reacciones negativas y desgaste profesional, o que estas se mantengan bajo control.

Deben tratar de disminuir la mayor carga física y emocional y para ello asumir actitudes positivas ante la realidad que viven con la búsqueda del crecimiento espiritual.

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